ARQUITECTURA Y VIDA

La arquitectura es esencialmente el espacio que se crea con la definición de sus límites y sus formas. Pero para cada uno de nosotros son espacios que asociamos a nuestra experiencia vital. Los edificios religiosos tienen esa asociación de vivencias por las celebraciones de momentos singulares en nuestras vidas: bautismo de nuestros hijos o familiares, bodas, celebraciones funerarias son acontecimientos que asociamos con determinados edificios. En ocasiones celebraciones colectivas que se convierten en imágenes de la sociedad.
Las iglesias de Vitoria.
La diócesis de Vitoria ya se había señalado como una de las más sensibles al problema de la edificación de nuevos templos en la posguerra, dictando, en 1947, unas normas orientativas para los responsables de dichas edificaciones. En su estancia en Roma, becado en la Academia Española de Bellas Artes, el arquitecto Javier Carvajal había conocido y tratado a un joven sacerdote, residente en el Colegio de España.
Con el tiempo, el sacerdote que conoció en Roma alcanzó la mitra episcopal; su nombre, monseñor Francisco Peralta Ballabriga. La diócesis tenía su sede en la ciudad de Vitoria, población en crecimiento y, en consecuencia, necesitada de una nueva dotación parroquial. El obispo volvió a contactar con el arquitecto que había conocido en Roma para encargarle cinco conjuntos parroquiales. Carvajal, generoso e inteligente, le propuso repartir los encargos entre buenos arquitectos de su generación. De esta manera Vitoria iba a contar con una muestra de las mejores arquitecturas renovadoras, constituyéndose así, en modelo para otras diócesis españolas. Se formaron los equipos, atendiendo a asociaciones profesionales anteriores o a afinidades personales: Fisac y Sota; Corrales y Molezún; Sáenz de Oíza y Romany; y el mismo Carvajal, en compañía de su amigo y compañero en la Academia de Roma, García de Paredes.
La Iglesia de la Coronación de Vitoria es, probablemente, el espacio eclesial más conseguido de Miguel Fisac. Un exterior de máxima austeridad con un interior de especial interés. La forma curvada del muro izquierdo que se completa en la forma del ábside consigue crear la sensación de un espacio continuo, un ámbito de intangibilidad que se continúa en la forma de la cubierta. Un contraste con el muro matérico de la parte derecha con sus formas de mampostería y su trazado recto iluminado a través de `pequeños huecos. La combinación de estos elementos de forma y materiales crea un espacio religioso de austeridad a la vez que ámbito de sensibilidad singular. La iglesia se inauguraba en 1960 hace ya sesenta y seis años.
La iglesia que proyectó Carvajal, en Vitoria, es la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles, un cuerpo de forma triangular, de gran potencia en su presencia desde el exterior. Se resuelve con estructura metálica que se adapta a la planta en cuyo vértice se sitúa el ábside. Un interior resuelto con una sinceridad estructural de gran sobriedad y un grupo escultórico sobre el presbiterio realizado por García Donaire. La forma triangular y la presencia de la escultura de Donaire que queda flotando en el espacio interior le dan una fuerza dinámica al conjunto de este espacio religioso inaugurado también en 1960.
La austeridad de Peña Ganchegui.
Uno de los barrios de la ciudad que se desarrolló en esa década fue el de Zarramaga. La construcción en aquellos años del vitoriano barrio de Zaramaga, era un modelo en el intenso proceso de urbanización que estaba viviendo la ciudad. Fue planificado como una zona de viviendas anexa al polígono industrial de Gamarra. Para responder a la demanda de la población que se fue instalando progresivamente en Zaramaga, se proyectaron tres parroquias que pudieran acoger a unos 36.000 feligreses, entre ellas la de San Francisco de Asís situada en la calle Fermín Lasúen. El proyecto del templo fue encargada por el obispo Francisco Peralta, entonces obispo progresista, al arquitecto guipuzcoano Luis Peña Ganchegui y fue levantado entre 1969 y 1970.
El de Zaramaga sería el único templo que Peña Ganchegui diseñara en toda su carrera. Para el arquitecto, era de gran importancia generar espacios de convivencia en los que la ciudadanía se encontrara y experimentara, lo que le llevó a construir acertadas propuestas de equipamientos y espacios públicos. De la misma forma, acometió el reto de construir un espacio religioso en el que hacer comunidad, en sintonía con la reforma de la Iglesia católica de mediados del siglo XX. El templo era un edificio cuadrado, que imitaba en su interior la porticada plaza de España de Vitoria, en el centro de la ciudad. Una cubierta de pizarra a cuatro aguas, con un gran lucernario central. Los confesionarios eran comunitarios y tenía un graderío detrás del altar, el sacerdote cruzaba las bancadas desde la sacristía para mezclarse con los feligreses y en los pórticos había espacios para hacer actividades. Un espacio interior que trataba de potenciar la participación comunitaria y convertir la iglesia en espacio de celebración y convivencia.
España 1976.
A principios de la década de 1960 se estaban produciendo grandes cambios políticos y sociales en Europa que también afectaban al País Vasco: el desarrollismo de la dictadura estaba acompañado de la industrialización, fuertes procesos de urbanización, éxodo rural e inmigración. La Iglesia católica también vivía un intenso proceso de reflexión y cambio, materializado en el Concilio Vaticano II (1962-1965).
La parroquia de Vitoria era uno de los centros en los que la iglesia católica había desarrollado una actividad de reivindicación de los derechos laborales y de cercanía a los momentos sociales de la clase obrera. Una parte de la historia de la iglesia española también esencial de analizar junto a la presencia y unión de gran parte de la iglesia con la dictadura. La iglesia era centro habitual de celebraciones de reuniones y asambleas comunitarias convirtiéndose en un espacio apreciado por los trabajadores de la zona
En 1976 la iglesia fue escenario de los conocidos como Sucesos de Vitoria en los que fueron asesinados cinco trabajadores. En los primeros meses de 1976, la conflictividad sociolaboral se incrementó extraordinariamente en España. En Vitoria venía produciéndose un largo conflicto laboral desde comienzos del año que afectaba a un gran número de empresas cuyas plantillas se encontraban en huelga. El 3 de marzo de 1976 se convocó una huelga general y ese día se convocó una asamblea en la parroquia de San Francisco de Asís, con una afluencia masiva (alrededor de 4000 personas). Hacia las 17:00 horas, las fuerzas de orden público recibieron el mandato de desalojar el templo sin reparar en medios. El asalto a la iglesia produjo la muerte de cinco trabajadores y heridas a cientos.
Desde entonces el espacio ha dejado de ser un lugar de la liturgia para convertirse en espacio del recuerdo de la represión y de la muerte. Una arquitectura llena de nuevos significados para la comunidad. Probablemente resuene en su interior aquel Campanades a mort que compuso Llach en otros tiempos. Desde 2023 la iglesia es una de las protagonistas de la colección permanente del Museo Artium de Vitoria. El espacio Bilduma Hau Colección. Movimientos elementales tiene una colección de imágenes del sacerdote Koldo Larrañaga tomadas el día después de los sucesos del 3 de marzo y varios planos cedidos por el estudio arquitectónico de Peña Ganchegui. En 2025 se incoó expediente para iniciar la tramitación para declararla Lugar de Memoria Democrática.
