RESTAURAR LA ESCULTURA

RESTAURAR LA ESCULTURA.

Cuando hablamos de restauración pensamos principalmente en actuaciones en edificios o en obras de arte sean pinturas o esculturas. La escultura, especialmente la situada al aire libre, necesita en ocasiones, una adecuada restauración. El edificio que es, en la actualidad, la sede del Ministerio de Agricultura se definió como tal después de diferentes proyectos y usos.  Finalmente, entre 1893 y 1897 se terminó el edificio con proyecto de Ricardo Velázquez Bosco. Una construcción denominada palacio de Fomento que sería sede del Ministerio de Fomento, actualmente Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

La escultura de Querol- Avalos.

Sobre el ático del cuerpo central de la fachada principal, una alegoría del Progreso. El artista encargado de realizarla fue el español Agustín Querol Subirats quien planteó un conjunto escultórico compuesto por tres partes exentas: La Gloria (una victoria alada junto a las alegorías de la Ciencia y el Arte), y a ambos lados de ella, dos Pegasos acompañados por figuras humanas que simbolizan la Agricultura y la Industria (izquierda) y la Filosofía y las Letras (derecha).

Querol envió a Carrara un molde de las esculturas para que los marmolistas italianos efectuaran su ejecución final. Cuando las esculturas llegaron a Madrid, fue necesaria una infraestructura complicada para situarlas en su ubicación dado su importante tamaño y peso. Finalmente se colocaron en la zona superior del edificio el año 1905. Una imagen de escala imponente que corona así el edificio acabando de conformar su imagen exterior. Esculturas que, especialmente, en la presencia de los Pegasos tienen una fuerza dinámica de especial atractivo en el edificio de formas clásicas y equilibradas sobre el que se sitúan.

Las esculturas de mármol se fueron deteriorando por la acción del tiempo y empezaron a desprenderse fragmentos. Uno de ellos, de unos 20 kilos, cayó a principios de los años sesenta frente al pórtico de entrada del Ministerio. Se plantea entonces la posible restauración de las piezas y finalmente se decide retirarlas y sustituirlas por otras idénticas realizadas en bronce. El responsable de estas copias fue Juan de Avalos. Las originales tuvieron que ser fraccionadas para facilitar su retirada. Las figuras que, actualmente coronan el edificio del Ministerio de Agricultura son los bronces de Avalos. Una solución más duradera pero que ha perdido el valor que tenían las esculturas realizadas en mármol blanco que permitía una mejor visión de los volúmenes y enriquecía las formas singulares de cada una de las tres piezas

Las imágenes y sus alegorías.

Querol diseñó una obra basada en elementos de la mitología clásica para representar la idea del Progreso tanto material como espiritual e intelectual.

La Gloria simboliza el progreso material y se sitúa en el centro de la composición. En uno de los lados una figura femenina (la Agricultura) porta un arado en la mano derecha mientras toma con la otra las riendas del Pegaso (símbolo de la velocidad), que figura apoyado sobre sus patas traseras y en posición de emprender el vuelo. En él está montada una figura masculina (la Industria) que extiende su brazo izquierdo exhibiendo un caduceo (atributo propio de Mercurio, dios romano asociado al comercio). El caduceo es un bastón con dos serpientes entrelazadas y a menudo alas, símbolo tradicional de Hermes (Mercurio para los romanos), dios del comercio, la elocuencia y los viajeros, representando equilibrio y negociación. Bajo el caballo alado, se aprecian una gavilla de trigo y dos ruedas dentadas, en clara alusión a la agricultura y a la industria respectivamente.

En el otro extremo, y siguiendo una estructura análoga a la anterior, se encuentra la alegoría del progreso intelectual y literario. También es aquí una figura femenina (en este caso la Literatura) la que está de pie junto a Pegaso (que también es símbolo de la Poesía) por el lado exterior. En su mano izquierda sostiene una lira, objeto representativo de la poesía. Sobre el caballo, que se presenta en posición de saltar en el aire con una impresión de movimiento, una figura masculina (la Sabiduría) alza su brazo derecho con una rama de laurel, árbol sagrado de Apolo, dios clásico del saber.

Las tres figuras alegóricas que lo integran son femeninas. La central, que da nombre a toda la escultura, adopta la forma de la victoria alada, pues otorga símbolos de triunfo a las dos alegorías que la flanquean: la Ciencia (izquierda) y el Arte (derecha). Una rama de palma y una corona de laurel, que se entregaban a los vencedores de los juegos píticos de Delfos. La Ciencia porta en su mano derecha una antorcha (emblema de la luz del Conocimiento) y está apoyada en un globo terráqueo. El Arte lleva una paleta de pintor en la mano izquierda y apoya el codo derecho sobre un capitel corintio (representación de la Arquitectura) y muestra en la mano derecha una estatuilla (Escultura).

La restauración de las esculturas originales.

La retirada de las esculturas originales de mármol planteó su posible restauración. En 1992, las Escuelas Taller del Ayuntamiento de Madrid empezaron su tratamiento y un equipo de especialistas inició la fase final de restauración de los mármoles. En febrero de 1997 se instalaron en la plaza de Legazpi los dos Pegasos. Por su enorme peso, que hacía difícil el anclaje al suelo, las alas de mármol tuvieron que ser sustituidas por otras de fibra de vidrio. La presencia de las dos figuras tenía un atractivo singular, pero su espectacular tamaño hizo que se replantease la opción de dejar solamente a una de ellas.

En abril de 2005, con motivo de las obras de la M-30 que pasa bajo la plaza de Legazpi los dos grupos de los Pegasos fueron retirados. Al finalizar los trabajos subterráneos, se volvió a colocar solo uno de ellos quedando el otro en dependencias municipales. En la plaza de Legazpi estas dos esculturas estuvieron situadas en una fuente, pues Pegaso es un animal mitológico fuertemente vinculado al agua.

La escultura ahora visible al nivel del suelo con una jardinería que en principio estaba especialmente diseñada en su entorno y que después se ha reducido de tamaño y calidad tiene en esta posición una fuerza especial. A pesar del tráfico que la rodea, el Pegaso parece salir en movimiento con su posición y las alas posteriores. El color blanco del material permite un juego de sombras del que carece la reproducción en bronce. Y junto a ello el tamaño de la escultura en la cercanía que ahora tienen al hombre le confiere una fuerza especial.

Una restauración singular que ha recuperado una pieza de especial interés en la escultura de principios del siglo XX en España. En 1998 La Gloria, rodeada por una fuente circular, se emplazó en el centro de la glorieta de Cádiz. Una escultura con mucha menos fuerza y movimiento que tienen los dos pegasos pero que, también, ha adquirido un nuevo valor restaurada y en su posición a ras de suelo.