AR CR 9 DRAGONES EN LA IGLESIA DE SANTIAGO

En la iglesia de Santiago de Ciudad Real en los nervios de la zona del ábside aparecen pintados en colores intensos los cuerpos de un dragón. Pinturas que llenan la iglesia de color contrastando con la piedra que reviste sus paramentos y remiten a simbolismos e imágenes sugerentes.

Apocalipsis de San Juan.

El Apocalipsis se escribió durante el reinado del emperador Domiciano, tiene referencias a dos bestias de Satanás (una surgida del mar y la otra de la tierra para secundar a la primera) que simbolizan la opresión del poder del imperio romano y los medios que se despliegan para este fin; y a una tercera bestia que es denominada como la bestia escarlata.

La bestia del mar surge del mar y recibe autoridad y poder del dragón. Persigue al pueblo de Dios en la segunda parte de Apocalipsis 13. Una referencia complicada que se repite en diferentes pasajes del texto. La bestia de la tierra, más tarde conocida como el falso profeta, sale de la tierra, ejerce toda la autoridad de la bestia del mar, obliga a todos los habitantes de la tierra a adorar a la bestia del mar. La bestia del mar y el falso profeta se alían con el dragón para perseguir a los santos. Las dos bestias son finalmente derrotadas por Cristo y arrojadas al lago de fuego. Toda una lucha simbólica del bien y el mal representado en estas figuras de bestias y dragones.

Imágenes de la bestia y dragones

Diferentes textos y grabados tratan de describir estas referencias complejas que van apareciendo en diferentes lugares del libro del Apocalipsis.

El Beato de Fernando I y doña Sancha conservado en la Biblioteca Nacional es un libro con numerosas ilustraciones de mediados del siglo XI. Un libro donado por Fernando I de León, que se llama Beato de Facundo por el copista que lo trascribió. El Beato de Fernando I que contiene el Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana está ilustrado con numerosas láminas y en algunas de ellas aparece el dragón y las bestias de siete cabezas que atacan a los hombres. Una interpretación gráfica de especial interés por la calidad de las imágenes y por lo que significa como representación de los complejos textos del Apocalipsis.

La imagen del dragón que da su poder a la bestia representa un dragón de siete cabezas, de cuerpo enroscado que ataca a los hombres tanto con la cabeza como con su cuerpo enroscado como una serpiente. Láminas de singular belleza con sus colores intensos El ángel que lucha con la bestia de las siete cabezas se interpretan de diferentes maneras, en algunos casos como la presencia de siete reyes. Interpretaciones exotéricas que tratan de explicar un libro complejo, lleno de simbolismos y referencias complicadas.

En el capítulo 12, la mujer que da a luz es atacada por la bestia. Pero los ángeles consiguen salvar a su hijo y vencer al dragón de siete cabezas. Es el momento en que se explica esta lucha intensa del bien y del mal en la que, a pesar de las fuerzas representadas en los dragones, la mujer que da a luz ayudada por los ángeles consigue la victoria.

El dragón de las siete cabezas en la iglesia de Santiago.

Cuando se restaura la iglesia de Santiago y se elimina el falso techo que ocultaba la excelente estructura de madera se aprecian los restos de pintura de los nervios del ábside de la iglesia. La iglesia que se empezó a construir en el siglo XIII es de tres naves que, en la zona de la cabecera, tienen tres ábsides, cubiertos por bóvedas de crucería góticas. Los dos ábsides laterales son capillas abiertas dedicadas al Cristo de la Caridad y a la Virgen de los Dolores. La cubierta de la nave está realizada con un artesonado mudéjar de tradición almohade decorado con lacerías de estrella y polígonos de ocho puntas y escudos de diferentes familias que han recobrado su coloración y calidad en la restauración realizada.

En un conjunto sobrio conformado por la piedra de los paramentos y las proporciones equilibradas sobresalen los colores intensos, rojos y azules de las figuras de los nervios del presbiterio. Allí las cabezas de los dragones parecen sobresalir del volumen de la superficie de la cubierta al estar realizados en la superficie de cada uno de los nervios de las bóvedas de crucería. Un conjunto de ocho figuras con cuerpos en colores azules en su parte derecha y rojos en la izquierda. Sin embargo, en el reparto horizontal las imágenes tienen cuatro cabezas en la parte superior con las lenguas rojas sobresaliendo y en la parte inferior unas figuras menos elaboradas con las lenguas salientes en color rojo. En el centro, el círculo que une los nervios tiene dos conchas de Santiago y dos pequeñas construcciones que alternan también los colores azules y rojos.

El efecto de movimiento se logra por la forma radial de las imágenes que se adaptan a los nervios que se curvan y a su ubicación en los nervios que se inclinan desde el centro hacia los laterales. Desde la distancia el ábside de piedra tiene un punto de acento en los colores intensos de las figuras de los nervios de la bóveda.

El segundo conjunto de dragones.

            Los dragones de las capillas laterales se han interpretado como imágenes de la rivalidad de las órdenes militares y la corona. Un conjunto diferente del anterior que indica su realización en época muy posterior. Pero son una confirmación del éxito que representaba el efecto óptico conseguido en el espacio central de la iglesia. El efecto de las pinturas en la crucería de la capilla del Cristo de la Caridad no es, sin embargo, tan espectacular como el del espacio central de la iglesia. Aquí las figuras situadas en la cruz central y las dos diagonales tienen un sentido geométrico mucho más tranquilo sin la perspectiva y el movimiento de las otras figuras del presbiterio.

            Un recurso que quiere utilizar las formas de los nervios de las bóvedas para hacer presentes diferentes mensajes iconográficos. En esta capilla lateral la forma de la crucería, el espacio más horizontal no tiene el movimiento que en el espacio central. Las figuras de los dragones y el espacio coloreado se extienden por los nervios hasta los encuentros con los de otros planos. Pero el dinamismo se introduce por la prolongación del dibujo que recorre los nervios exteriores de manera que hay cuatro cabezas en el espacio central y dos en cada uno de los cuatro encuentros exteriores. Esta extensión del dibujo que parece prolongarse de forma indefinida es la que consigue el efecto de movimiento en esta capilla.

La capilla de la Dolorosa repite este esquema del dibujo, aunque con colores más apagados lo cual reduce de alguna manera la fuerza del movimiento de otros espacios. En cualquier caso, imágenes misteriosas que logran una referencia a los dragones del Apocalipsis y que se integran en la arquitectura de los nervios de las bóvedas creando una visión dinámica de las figuras.

DIEGO PERIS SÁNCHEZ.